El pegamento de las empresas

Hoy, al salir de clase, una alumna me ha comentado que era arquitecta, que tras trabajar en obra estudió marketing, y ahora que trabajaba en una inmobiliaria había decidido estudiar “temas de datos”. Le he dicho que tenía un perfil muy interesante por su capacidad adquirida de entender distintos mundos y de mediar entre ellos. Y es que estoy convencida de que este tipo de perfiles, aunque muchos aún no tengan ni nombre, van a ser cada vez más y más necesarios.

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Tras la puerta

La hallé oscura, la hallé 
en ese sombrío silencio,
donde lo que veía, lo veía sola.
Ella, mi compañera encerrada
en un inmenso eco desierto,
y yo, sin ese cuerpo sólido
y pertrechado, abandonada
al vacío escondido tras mis párpados.


Solas, las dos.


Le dije que cerrase la puerta,
le dije que estaríamos bien.
Le dije que estuve muerta,
y aún así me levanté otra vez.
Le narré todo, todas las caídas sometida
a la censura, todas las ridículas
búsquedas de afecto. Y las melodías
de mis palabras alimentaron el eco.


Ella, mi compañera, me recordó quien soy.


Cierra la puerta -me dijo- te entiendo bien.
Cierra la puerta -me dijo- no salgas más.
Cerré.
Y en ese lugar oscuro,
en medio de ese sombrío silencio,
nos quedamos las dos,
encerradas,
en el inmenso eco desierto.

50 perchas

Ciencuenta perchas
para las ropas de afuera.
No para las de dentro. 
                 Para ésas,
las de guardar pensamientos
he de buscar percheros,
repisas, alforjas y paragüeros.

Bajo estas perchas duermen mis zapatos.
Bajo las otras, mis pasos.

Gotas

“Duelo a garrotazos”, de Francisco de Goya
Atraviesa el aire.
Pesada.
Cae a plomo
la gota china.
Rompe el silencio.


Se hunde en la sien.
Reitera el surco.
Lento. Pausado.
Repta como culebra
el grano de agua.
Agranda la muesca.


Se deslizan. 


Otra.
      Poco a poco.
Otro.
      Paso a paso.

Ahondan en los poros.
Las gotas
      que colman vasos.

Hablaba la urraca con ella misma

“La urraca”, de Monet
 Los días pasan y el frío sigue.
¿Llegó la primavera, dices?

No, no es verdad.

Ayer nacieron yemas de carcajadas,
tan anchas...
que la comisura era espiral.
Vi que se humedecían los pétalos de  ilusión,
tan brillantes...
que la pupila era irisada.

Pero llegó el bofetón de la helada.
Marchitó las yemas,
y agrietó el agua de la mirada.

No, no. No me engañes.
Da igual domingo o martes.
Sigue siendo invierno,
hay que resguardarse. 

Piel de mariposa

Como lava magmática
se mueven las entrañas
bajo la piel de mariposa.

Apaga la herida abierta
con aire lento y frío
como cuarzos de roca.

El volcán replica,
con el lenguaje
cargado de fobia.

Arde caliente,
incandescente,
crujiente.

No funciona.
Toca...
... toca.

Viento

“Velero italiano al amanecer”, Joaquín Sorolla
No surca estelas,
ni silba la espuma
en su proa seca.

Languidecen sus velas,
sin tiro ni corriente,
vacías, huecas.

Océano sin puertos.
Perplejo desasosiego.
... Deriva. Mar desierto.

Hoy no vino.
No vino el viento
a impulsarlo y lucirlo.

Hoy no es velero.
Hoy no hay alma.
Hoy barca de remos.

Pétalos

“Fleurs et fruits”, by Séraphine Louis
Ordenando los fractales
de distintas lenguas,
resultaron ser
colecciones de medias vidas.
Media madre, media hija.
Media amante y mujer.

Medio artista, me dijeron,
competente
y profesional.
Aficionada. Medio experta
a medias, nunca entera
en ningún lugar.

Ay... Fracciones incomunicadas
componen el vacío profundo
en el que me hallo. Sola,
aislada,
enlazando los cables
a dentelladas, golpes
y gritos.

Con miedo, presto mi idioma,
sólo para que entendáis
lo que guardo
bajo la superficie
de ese abismo. Rompedla
y sacadme de este horror.

Matadme de una vez
la esencia
y transformadme en otro ser.
Para encajar, para brillar,
para existir
con los demás.