Debajo de sus escamas plateadas
se encuentran las historias olvidadas,
la sangre helada,
y la soledad abisal.

Busca coral babélico, bermellón,
con brazo valiente,
que las quiebre
y desvele su sueño.

En soledad
inventar charlas
y risas, proyectar
aventuras
e intenciones
de ermitaño.

No conocer
tus sueños,
ni tú percibir
los míos.
¿Cómo llegaste
a convertirte
en enemigo?

Luchar
por objetivos olvidados.
Ametrallar
con mira telescópica,
pero las balas
se detienen, desidia.
¿En qué facción estás?

¿Cómo
luchar
en una guerra
sin balas
ni bandos?
Puede que sólo
haya paz.

Su corazón es
verde,
sencillo y frondoso,
mas pasó
demasiado tiempo
en el páramo,
solo, marchitando,
metamorfoseando
en combustible.

Encontró
el oxígeno,
brisa
de cambio que
provocó
una chispa,
brillo momentáneo,
descubrimiento radiante.

Y ahora
arde.
Arde inextinguible.
Quema,
inunda todo
sin humo
ni cenizas,
sólo llama
poderosa.

Se escapa el lenguaje,
de las manos que obran.
Traducir. Explicar. Entender.
Que lo que hay en la cabeza es un arte,
que no tiene palabras,
ni gestos, ni miradas.
Que huye y busca, y no encuentra,
ni sabe siquiera
sumergirse
en emociones de artimañas.
¿Merece la pena bucear la indiferencia?
¿Qué hay más allá del fondo?
¿Sirve de algo mostrar?
Esbozar el futuro.
Intuición e instinto. Piruetas y volteretas.
Espirales, reflexiones y espejos.
Torsión y experimentos sin red.
Total, no hay nada que poerder.
Porque nadie te mira.
Porque nadie
te ve.

Embarcar 
cuando 
soplan vientos 
de poniente. 

Navegar
sin estrellas,
sin velas  
ni rumbo. 

Perderse,  
sin destino, 
sin bengalas,  
sin rescate. 

Y temblar,  
aunque no tema 
estar perdida.  
Buscar. 

Y embarcar... 
de nuevo, 
ahora  
con el levante. 

Polvo de caracolas,
espirales, sal.
Vienen, prometiendo
inundarte los pies,
los castillos.
Van, a enfrentarse
con los monstruos
del océano.
Fluidos, lava,
fosas, espuma.
Las olas del mar.

Engañarse.
Sustraer una pieza
fundamental   
a la verdad,
y dejarla libre para 
que encuentre lo que 
desea. 

Miénteme.

Para siempre, 
dijo él.
Para siempre, 
dijo ella.

Y era verdad.

Y también era 
Mentira.

Relaciones débiles.
Relaciones fuertes.
Redes dinámicas.
Variables ¿independientes?
Al fin y al cabo
conexiones,
vínculos.

Personas, con las que enlazaste alguna vez en
un pasado robusto que se quedó flaco.
En una correspondencia
homofílica en alguna de sus variables.
Retornan al vínculo,
cuando lo divisan.

Como una droga,
enganchados a conectar,
a comprenderse,
a recibir requiebros
y energía que fortalece esas relaciones
del alma.