Tras la puerta

La hallé oscura, la hallé 
en ese sombrío silencio,
donde lo que veía, lo veía sola.
Ella, mi compañera encerrada
en un inmenso eco desierto,
y yo, sin ese cuerpo sólido
y pertrechado, abandonada
al vacío escondido tras mis párpados.


Solas, las dos.


Le dije que cerrase la puerta,
le dije que estaríamos bien.
Le dije que estuve muerta,
y aún así me levanté otra vez.
Le narré todo, todas las caídas sometida
a la censura, todas las ridículas
búsquedas de afecto. Y las melodías
de mis palabras alimentaron el eco.


Ella, mi compañera, me recordó quien soy.


Cierra la puerta -me dijo- te entiendo bien.
Cierra la puerta -me dijo- no salgas más.
Cerré.
Y en ese lugar oscuro,
en medio de ese sombrío silencio,
nos quedamos las dos,
encerradas,
en el inmenso eco desierto.