XLV

Remolinos salados y negros
inundan el océano.
Te engullen, arrastran
al fondo oscuro.


¿Dónde está tu barca?
                       No te veo.


Rema.
Te ayudaré a escapar de la corriente.
Pero rema.
Sal del remolino.


Prométeme
que cuando regreses
a aguas serenas,
me ayudarás a salir del mío.