XXVIII

Paralelas se pintaban,
aunque en cierta ocasión
una miro a la otra
de refilón
y, casi sin quererlo,
un vértice encontró.

Un ángulo agudo formaron
y discurrieron por el plano,
cada una zigzagueando,
pero manteniendo
esa tendencia
a ampliar la diferencia.

Y ahora, con atención,
la otra mira a la una,
y gira, la persigue y corre...
“No me sigas”, dice una,
Y contesta la otra,
“Donde vayas iré yo”.